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DESEO DE SER PUNK

Posted by Mara on julio 23rd, 2010 filed in General

“Tenía ganas de leer a Belén Gopegui, pero no me había decidido. No es que los títulos de sus novelas no me llamaran la atención. Mi curiosa historia con los títulos, capaces de conquistarme y hacerme leer una novela sólo para comprobar que el título está bien puesto, es un tema aparte. Pienso que había sido todo una falta de decisión.
Pero por cuestiones azarosas, leía una mañana el periódico en internet para descongestionarme del monótono y tedioso trabajo de oficina, y salía una nota anunciando la publicación de la nueva novela de la Gopegui, “Deseo de ser punk”, y ofrecían la posibilidad de leer el primer capítulo. Ni corta ni perezosa, y sin miedo a que algún jefe me cazara con el documento abierto, lo leí rápido. Confieso que, retomando el tema de los títulos, no fue el de esta novela uno que me atrayese, pero lo hicieron lo más importante, las páginas de dentro.

Ya en casa, más tranquila, volví a releerlos. Habla una adolescente, Martina, con un problema que sufrimos a menudo cuando somos adolescentes. De repente se acaba la magia y los mundos de fantasía, y somos mayores pero todavía no tanto como para sabérnoslas todas, y nos planteamos de qué va esto de vivir y nos da un miedo tremendo afrontarlo. Así que tratamos de buscar todas las muletas que hagan falta para sobrellevar el camino, y mientras tanto, el sentimiento apático va predominando, hasta que aparece la luz, una luz distinta a la que habíamos visto antes, pero que brilla mucho más intensamente porque es la nuestra.
El inicio de la novela tiene una vertiginosidad prodigiosa. Martina le habla a través de una carta a alguien a quien no conocemos hasta que la historia no está ya muy avanzada. Y uno de los errores que encuentro es que este interlocutor, que parece ser tan importante para ella como para contarle todo lo que siente y que no le cuenta a nadie más, no tenga más relevancia en la historia. No aparezca ni actúe, y siempre se mantenga en el plano silencioso que ella misma le confiere. A mí me gustaría saber qué hubiera pasado si el plan que Martina idea lo hubiese llevado a cabo con él. Habría ganado con tintes de revolución la cosa, pienso. Pero quizás Gopegui prefiere mantenerlo callado y quieto porque así Martina no recibe ninguna respuesta que quizás no esté a la altura de sus inquietudes, y es sólo la excusa del desahogo a través del cual conocemos el interior de la chica.

Los diálogos que Belén Gopegui escribe son geniales. A mí me han ayudado mucho en mi tarea de escribir, porque tienen tanta fluidez que no parece que los estés leyendo, no parece que estés leyendo una novela, sino que parece que seas testigo de las conversaciones y que los personajes tomen vida propia y los estemos escuchando. Martina se enfrenta a sus padres, tras haber perdido a alguien que la entendía, o que tal vez no la hubiese entendido pero la hizo sentir como necesitaba en un momento dado, el padre de una amiga, que acaba de fallecer. Entonces se decide a buscar su música. Cree que es lo fundamental para ser joven y evolucionar a la madurez, la muleta que hace falta para no caer cada dos por tres. Y la encuentra en la música de Iggy Pop, en la canción “Gimme danger”. A lo largo de toda la historia, Martina va buscando su canción, conociendo a gente que le ofrece otras que desecha por el camino. Se une a su búsqueda la crisis de su padre, que le demuestra lo endeble que puede ser el equilibrio si uno se siente perdido de repente.

Las reflexiones que Gopegui va haciendo a lo largo de la novela acerca de problemas reales a través de los ojos de una adolescente que no está harta de buscar soluciones, y se lanza a buscarla por eso, también son muy acertados. Y el tono de la historia, que no pierde en ningún momento esa ingenuidad ya no tan ingenua, pero pura igualmente, de la protagonista que quiere cambiar el mundo con una canción y es capaz de tratar de provocar una revolución en toda regla como deben hacerse éstas. Con la seguridad de que lo que hace va a servir para algo.

El final, en mi opinión, se desinfla un poco. Pero esto es así. Las revoluciones hoy en día tienen la muerte anunciada antes de iniciarlas, así que es perfectamente entendible. Aunque quizás saber qué pasa con Martina después de esto, al menos el sabor que le queda tras haberlo intentado y pensar que ha funcionado, quizás le hubiera dado el tono épico que pedía la historia a lo largo de las ciento ochenta y siete páginas.

Sin embargo, yo recomiendo su lectura, y más en estas fechas en las que apetece leer cosas livianas. También recomiendo la lectura de otras obras de Belén Gopegui, porque destila lucidez y tiene una manera de escribir directa pero hermosa. En apariencia, “Deseo de ser punk” es una novela cortita y como he dicho antes, comienza con una rapidez que da ganas de seguir pasando páginas. Pero entre sus líneas se puede encontrar tanta profundidad como la que ahoga la garganta de la adolescente que nos cuenta la historia, o la de cualquiera que, sin ser tan adolescente, la sufra. Hasta la próxima parada.”


2 Responses to “DESEO DE SER PUNK”

  1. Luis Says:

    Yo tambien tenia ganas de leerme algo de esta mujer. El ano pasado me compre El lado frio de la almohada, y me parecio de una grisura dificl de llevar. Creo que ya he tenido suficiente Gopegui

  2. angel de la soledad Says:

    Deberías escribir vos aunque capaz te falta volar para eso… solo volamos cuando tenemos ganas, pero si te gusta leer seguro te gusta volar…

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