VIENTO DE CUALQUIER LUGAR

Posted by Mara on Mayo 13th, 2008 filed in General

“El tren en el que viajo, a bordo del que no he dejado subir a ninguna oportunidad, recala en una nueva estación de paso para repostar, para dejarme estirar las piernas y respirar aire -no sé si puro ó no-, y continuar con el viaje.

Esta vez no tenía muy claro sobre qué libro escribir. Si remontarme a algún clásico ó detenerme en alguien más actual, si tratar temas que estuviesen de moda y lograsen el beneplácito, ó guiarme por mi gusto personal. Ante la confusión, he chupado mi dedo y lo he sacado por la ventanilla del tren y he dejado que corriese el aire y la veleta se inclinase hacia un lado ó  hacia otro. He llegado sin darme cuenta a una obra que se remite a 1930, a falta de un par de décadas, un libro casi centenario. Se trata de “Viento del Este, Viento del Oeste”, de Pearl S. Buck.

Le prestó atención a la biografía de la autora, que en este caso es necesaria para ponernos en antecedentes y darnos una dimensión de la novela que no tendríamos desconociendo ésta. Pearl S. Buck vivió durante cuarenta años en China. Viajó con sus padres, misioneros, cuando apenas contaba unos meses de edad, y creció conociendo la cultura del país oriental de primera mano, tal vez la única en la que se puede hablar con criterio de las cosas. Luego regresó a Estados Unidos, y forjó su carrera como escritora echando mano de todo lo aprendido a lo largo de esa oportunidad privilegiada que muy pocos disfrutan.

 Gozando de la ventaja de conocer ambas culturas, la oriental y la occidental, aprovechó para escribir su primera novela contraponiéndolas, en una valiente apuesta de la que podía haber salido trasquilada, y por la que le tocó adoptar postura triunfal sin embargo. Habla desde la perspectiva de una mujer educada en las tradiciones ancestrales del pueblo chino, perteneciente a una familia acaudalada, que se prepara para casarse con un hombre al que no conoce pero con el que su familia pactó el matrimonio antes de que ella naciera, como era tradición; ella es quien asume el papel de narradora. Cumple abnegadamente, como desde niña la educaron para interpretar el papel que debe comenzar a ejercer, el de esposa, y sufre un choque profundo en su mentalidad cuando su marido -educado en Occidente, concretamente Estados Unidos-, pone encima de la mesa todo el aprendizaje que ha adquirido en el extranjero y le hace añicos todos los esquemas. Conceptos como el que le propone de dejar de vendarse los pies porque con tal práctica se deforman y suponen como consecuencias unos dolores insoportables para los huesos, ó no quedarse callada cuando está en presencia de su marido, que no quiere una sirvienta sumisa y muda sino una mujer con la que poder conversar, con la que disfrutar a su lado y con la que compartir vida, hijos, matrimonio y conocimientos, desbaratan la educación hasta entonces recibida, y basfleman contra lo que ella había creído como correcto. Su marido le enseña que la cultura china es una cultura milenaria, y por eso mismo sufre el defecto de no haberse sabido adaptar a los nuevos tiempos, de modernizarse.

El conflicto se forja de manera definitiva cuando su hermano regresa de estudiar en el extranjero. En China le está esperando un compromiso matrimonial en el que tampoco tuvo voz y voto, y al que se opone firmemente por el mero hecho de que él ha elegido a la mujer a la que profesarle sus sentimientos, y no necesita que nadie lo haga por él; reniega de los matrimonios concertados. La protagonista se escandaliza con la actitud de su hermano y  lo hace responsable de cualquier disgusto que sufra su madre y pueda llevarla a mal fin. Ésta, desahuciada a la hora de cambiar de pensamiento porque la edad le ha endurecido la sesera, se muestra intransigente y es capaz de anteponer su cultura y sus tradiciones a su faceta materna.

La protagonista, gracias a la tolerancia que su marido ha traído consigo de su viaje al extranjero y a la comprensión que utiliza para explicárselo todo, va comprendiendo que su hermano tiene razón al haber elegido a la persona a la que quiere entregarle sus sentimientos. Poco a poco va convenciéndose de que no hay una única verdad en la que creer.

La capacidad con que Pearl S. Buck describe el punto de vista, el pensamiento de una persona educada en la más rancia tradición china, cómo supone para ella toda una rareza el aspecto de una norteamericana, tanto como para estudiarla minuciosamente, y cómo finalmente es conquistada porque el sentimiento universal acaba impregnando tanto el ambiente que negarse a él es como cometer sacrilegio, es de renombrable admiración. Además nos hace llegar cuán importante es la cultura a la hora de poner en práctica la propia vida. Tanto como para que unos cánones que son distintos a los que nos han enseñado a nosotros, supongan tachar de erróneo y hasta ausente de belleza todo lo que sea distinto, cuando es mucho más fácil entender que en la variedad siempre estará el gusto.

Ésta es mi lectura recomendada. He de decir que la obra de Pearl S. Buck es extensa, y en su mayor parte dominada por sus vivencias en el país asiático. Para todo aquél que suponga, tras la descripción dada, que la autora se mueve en el género rosa o sentimentaloide, y que ello le lleva a excluirla de sus lecturas, añadiré en su defensa que fue galardonada con el premio Nobel, y es una mujer de gran inteligencia que con una trama aparentemente romántica, nos imbuye en China, sus costumbres, sus contradicciones, su historia y su cultura.

Altamente recomendada para quien quiera conocer esa parte del mundo de la mano de alguien que la miró con ojos limpios.

Por hoy es suficiente. El tren vuelve a ponerse en marcha y me subo a él para continuar con el viaje. No me despido sin antes disculpar mi tardanza por haber andado entre ramas. Estoy aquí de nuevo, atenta a cuanto pase por mi ventanilla para contar en la próxima parada. Allí les espero”.


4 Responses to “VIENTO DE CUALQUIER LUGAR”

  1. oskr Says:

    Hola de nuevo, felicidades como siempre por el nuevo artículo. Hace poco escuche eso que hablas de los pies de las chinas, y ahora lo leo, que “causalidad” jejeje. En fin, me ha gustado este artículo. Poco a poco he visto que te llegan algunos comentarios que no son mios, ya te van saliendo nuevos fans.
    Un abrazo

  2. Andrea Bernal Says:

    Un saludo, estudiante de filosofía y poeta…???

  3. nike Says:

    Hola
    ante todo un gusto, muy ilustrativo tu post sobre Pearl Bucke, de una manera precisa antecedes a la historia, tratare de buscar esa novela.
    cuidate y sigue posteando
    bye

  4. Mariana la de los libros Says:

    Hola, caigo por casualidad en este blog. Me gustó mucho la recomendación de este libro, aunque no sé si lo conseguiría en las librerías argentinas. Bueno, habrá que buscarlo. Saludos!!!

Leave a Comment

 Blog de literatura proudly uses PHP Speedy