SEÑORA DE ROJO SOBRE FONDO GRIS
Posted by Mara on Marzo 27th, 2008 filed in General“Tras un receso que estaba siendo necesario en la labor internáutica, vuelvo al pequeño rincón que compartimos a espaldas del mundo que siempre nos anda imponiendo maneras de vivir, por charlar un rato con todo aquél que se tome la molestia de leerme.
Divagaba hace un tiempo acerca de una creencia popular que se cimentó a base de algunos ejemplos que nunca fueron generales y se transmitió como una concesión generosa a través del tiempo, de los años y de la vida, en épocas de absolutismo machista, y cuando ya empezaba a asomar la cabeza alguna que otra fémina casta y bravía, para reivindicar algún lugar, el que fuera, en ese mundo de fieras.
Siempre dijeron que detrás de un gran hombre, había una gran mujer. Y también como siempre, al gran hombre lo vimos, lo vemos y lo veremos, recogiendo alabanzas y galardones, siendo condecorado y admirado, portando honores y medallas colgadas sobre el pecho. A la gran mujer que dicen que hay detrás, simplemente la suponemos. Camina un paso por detrás, se mantiene en la sombra, guardando las distancias con la gloria que tiene ganada su compañero, y de la que parece que sólo participa como espectadora, no como contribuyente a haberla engrandecido, ó a haberle dado alas para volar, ó incluso haberla parido para que pudiese existir.
La gran mujer siempre está a la zaga, aguardando que algo salga mal para solucionarlo rápida y sutilmente, sin que nadie se dé cuenta por no llevarse tampoco el mérito de haber resuelto un problema. Se mantiene en el segundo plano que ocupa con abnegación, cuidando hasta el último detalle para que todo aparente ser tan perfecto como para olvidar que alguna vez no hubiera sido así. Se preocupa de las cosas cotidianas, de las evidencias, de las obviedades que todo el que se sube a un altar deja pasar de largo, como si ya no perteneciera al mismo mundo que ellas y por tanto no tuviera que preocuparse de lo que pudieran hacerle ó no hacerle, para que éstas no interrumpan con su arbitrario comportamiento el devenir de los acontecimientos que de otra manera estuvieran pensados.
También existen mujeres que están detrás de grandes hombres y no son grandes. Porque la virtud de la grandeza es muchas veces la de creerse ó saberse pequeño y vulnerable, la de ser humilde a pesar del halo de magnanimidad con que nos quiera cubrir el mundo. Tener delante un trozo de pastel tan apetitoso como el de subirse al carro de la fama, es tan tentador y tan tedioso complicarse la vida para darle mil vueltas y no hincarle el diente, que finalmente acaba dando todo igual y se acaba convirtiendo en un circo lo que debía haber sido algo importante.
La virtud de la gran mujer, quizás la más grande de todas, es precisamente esa, saberse humilde y asumiendo tal papel. Sencilla, condescendiente, dispuesta, sonriente y relajada.
Hoy día, las grandes mujeres también ocupan papeles estelares sin necesidad de permanecer a la sombra de ningún hombre que se precie. Y seguramente tras ellas también tienen a un compañero que ha hecho la tarea de llegar alto menos ardua de lo que podía haber sido de haberla emprendido en soledad; resultado de la sociedad igualitaria que pretende crearse debe ser la dualidad a la hora de ocupar puestos destacados. Y da igual que sean de un sexo o del otro quienes lo ocupen, y que haya detrás de ellos un contrario tan magnífico como para estar a la altura de las circunstancias. Al fin y al cabo, dejando a un lado la guerra más absurda de todas, se trata simplemente de destacar como personas.
Tras esta retórica se esconde un interés propio por sacar el tema que es argumento principal del libro que vengo a comentar hoy. Este fue bautizado con el título de “Señora de rojo sobre fondo gris”, es una novelita corta, fluida y fácil de leer, cuyo autor es Miguel Delibes. Plantea desde el principio la historia de un pintor afamado que se siente incapaz de seguir pintando porque acaba de perder a su esposa. Se plantea aquí la primera “lección” de la novela; ésa que dice que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Es tal la añoranza por la figura femenina que ha inundado la vida del protagonista durante tanto tiempo, que utiliza también el dicho de que detrás de sí mismo, que era la cabeza visible a la hora de recoger los frutos de la fama, estaba su gran mujer.
Luego plantea un escenario convulso, con un pasado en el que todavía vivía la mujer a la que idolatra y en la que la atmósfera es irrespirable para una sociedad que ha aguantado demasiado reprimida entre dictadura, y necesita un poco de oxígeno. Plantea el momento agonizante del viejo caudillo y los movimientos de jóvenes que no están dispuestos a aceptar que su vida se rija por unos mandatos anquilosados y banales, pues lo que desean es poder pensar, decidir, vivir por sí mismos. El presente es el momento en que se está produciendo el cambio, en que Franco, igual que la mujer que da título a la novela y que esperaba el desenlace que no pudo ver con sus propios ojos, termina muriendo. Y la sociedad vuelve a estar convulsa porque le han soltado las riendas y tiene miedo de correr.
El título es un juego que se plantea al principio de la historia, cuando el pintor que la narra cuenta que nunca había podido hacer un retrato de su mujer, y que siempre envidió que un amigo-competidor sí que pudiera hacerlo, vistiéndola de rojo y plasmándola sobre un fondo gris. Es también como una metáfora de la sociedad en que se vivía entonces, en la que había personas que eran distintas, fuera de lo común y lo normal, que iban más allá de las cuatro reglas absurdas que marcaban los pasos de todo el que se atrevía a caminar por la aceras de España, y que no tenían miedo. Personas que vestían de rojo sobre una sociedad que permaneció enlutada durante mucho tiempo, y que seguía siendo gris pero guardaba un verde esperanza bajo la manga.
Por último destacar que el lenguaje que utiliza Miguel Delibes es absolutamente abrumador en esta obra, exponiendo un claro conocimiento de arquitectura, y desgranando una historia con un cuenta gotas que se viste de arma literaria: una pluma afilada y tenaz.
No sé si a muchos les gustará la historia, porque para gustos están los colores, nunca mejor dicho. Pero es una novelita muy corta, muy fácil de leer, y se puede creer en mi palabra cuando digo que merecerá la pena. Hasta la próxima parada.”

Marzo 27th, 2008 at 5:07
Hola Mara, de nuevo nos volvemos a ver por aquí, con esta vida tan agitada que llevamos, pero ya llegará el cambio y de nuevo volveremos todos a ser granjeros. No tiene nada que ver sobre lo escrito, pero era lo primero que me ha venido.
El caso es que sobre Miguel Delibes solo conocía de haberlo estudiado un poco en el instituto, y sobre todo la novela Los santos inocentes, y porque tiene una película, que no he visto, pero aún así pues tiene más fama.
Son tantos libros los que tendría que leer, que me quedo con tus comentarios sobre la obra ya que no se si los leeré, pero por lo menos sabré algo de ellos.
Un saludo y hasta pronto
Marzo 27th, 2008 at 8:06
Ahora mismo acabo de llegar de una librería donde he encontrado libros y autores a los que no había escuchado en mi vida. Hay muchas obras que descubrir, y puede que lo que a mí me guste, no te guste a ti. Yo aquí voy dejando retazos de todo lo que me ha conformado tal y como soy, de lo que me ha ayudado a saber más del mundo y de la vida a través de las letras de otra persona que me estaba contando una historia.
Y bueno, lo de granjeros no lo sé, pero el mundo está realmente loco siguiendo un ritmo imposible, y seguramente todos nos desquiciaremos tarde ó temprano, pero que esa divina locura nos ayude a abrir los ojos y encontrar los caminos que siempre quisimos descubrir.
Muchas gracias por tu fidelidad. Un saludo,
Mara.
Abril 17th, 2008 at 10:50
Me ha encantado su blog. Le invito a visitar el mio en http://masalladelordinario.blogspot.com
Un saludo a todos.