Juan Salvador Gaviota, ó cómo soñar estando despierto

Posted by Mara on Diciembre 29th, 2007 filed in General

De repente el mundo que te rodea a ti es distinto del que ves que rodea a mucha gente. No quieres seguir el camino que tienes delante, el que te han trazado simplemente por ser un vecino de esto que se llama mundo o sociedad, y quieres explorar el tuyo propio. De repente, no sabes lo que te pasa pero te pasa algo. Dentro de ti está ocurriendo algo.

Un grito desde lo más hondo de tu ser te llama y tú lo escuchas, y no sabes si debes hacerle caso ó no; es desaconsejable. Pero incontrolablemente lo escuchas, no puedes dejar de hacerlo, y tu realidad de todos los días, la que hasta el momento no te habías planteado, se torna simplemente en un cuento que no quieres seguir leyendo, porque hay otros cuentos que no sólo puedes leer, sino además escribir tú mismo.

Toda esta mezcla de sensaciones se apoderó de mí cuando era simplemente una adolescente y ya se me exigía definir mi futuro. Era algo que yo no había elegido, ni esperado, porque hasta el momento había convivido tranquila en el mundo que yo misma creaba, pero tocaba pagar el arancel porque sí. Elegir en el instituto ciencias ó letras, para ir encaminando luego la opción para la universidad, y así para el futuro trabajo, que probablemente no sería jamás aquél al que había aspirado. Todo me sonaba a chino. Bueno, no me sonaba a chino, porque lo conocía bien, pero no me interesaba. Y no por dejadez ni por holgazanería sino porque no me interesaba cumplir con todas esas premisas y llegar al puerto del que saldría ese barco al que no me quería subir. No quería venderme.

Era incongruente pensar de tal manera, y lo sabía; ésa era mi lucha interna, pero pensaba así.

Y entonces llegó él. Enmedio de tal vorágine me decidí a abrir las páginas de un libro como tantas veces había abierto las páginas de tantos otros libros, y ahí encontré la respuesta que consiguió reconciliarme conmigo misma, acallar el grito, decirle que lucharía por sacarlo adelante. El libro en cuestión era “Juan Salvador Gaviota”, de Richard Bach. Es un libro pequeñito, fácil de leer e ilustrado con las fotografías hermosas en cualquiera de las ediciones de gaviotas y más gaviotas que alzan el vuelo. No sabía qué podía esperar de un libro que hablara de pájaros, pero algo me empujó a leerlo entonces, cuando antes no lo había hecho.

Encontré entonces el paraíso, la respuesta a todas las incertidumbres que se planteaban entonces; pero tranquilos, planteé luego otras nuevas. La historia habla de una gaviota, Juan Salvador, joven y fuerte, que se separa del resto de compañeros y compañeras. Alega que le encanta volar, disfruta haciéndolo. La velocidad que adquieren sus alas, las piruetas que consigue hacer en el cielo, pasar en vuelo rasante sobre el agua del mar, es su verdadera pasión. Sus compañeros tratan de reconvenirle en el camino erróneo que toma; las gaviotas sólo vuelan para pescar, pero él siente que sus alas pueden dar mucho más de sí. Le pueden ayudar a llegar muy alto, es todo un privilegiado por poseerlas y poder volar, aunque se pase el día entero intentando nuevas acrobacias aéreas y se le olvide comer. Finalmente es expulsado del clan al que pertenece. Su juventud ya no es suficiente excusa para justificar esa actitud soñadora. No aporta nada al grupo y debe cumplir los objetivos marcados porque ya se ha hecho mayor, y por lo tanto no se le quiere dentro de él; no tiene ninguna intención de madurar y comenzar a ser productivo. Así que encuentra el remanso de paz en ese mundo en el que no hay que pagar por sobrevivir, en el que no hay que cumplir por obligación sino por devoción, en el que los sueños pueden hacerse realidad, y puede alcanzar velocidades astronómicas y bailar en el cielo por obra y gracia de sus alas. Ese mundo en el que no hay que rendir cuentas, sólo alimentarse de todo lo que puede hacerte mejor, que no suele ser todo de lo que se alimentan los habitantes del mundo al que ya no pertenece.

Apliqué la historia de Juan Salvador Gaviota a mí misma. No me interesaba cumplir todos los días, de 9 a 9, para cobrar a fin de mes; sentía que condenaba mi existencia. Luego vendría las relaciones, luego las formalizaciones de las mismas, el coche, los hijos, las hipotecas, llegar a fin de mes, ¿y dónde se habría quedado mi alma? ¿me supondría algo más ver ceros en mi cuenta corriente que el hecho de verlos ahí?

La vida es una sola, y cada uno debe emplearla del modo en que desee, en que sienta que debe hacerlo. Poseer una vocación es algo hermoso, como un don, pero al mismo tiempo castiga, porque exige unas pautas que no pueden darse en el mundo real que habitamos, que suele matar las ideas, la imaginación, los deseos de ir más allá, y empuja al conformismo y al pasivo comportamiento. Yo he sido feliz alimentándome de todas las historias que escribía, y de todas las que espero poder seguir escribiendo, pero soy consciente de que andaba con el yugo de la incoherencia sobre mi sien, sobre mis espaldas, sobre todo mi ser.

“Juan Salvador Gaviota” fue un libro famoso en los años 70, en pleno movimiento hippy, en plena época de rebeldía juvenil donde se pedía un futuro mejor. Se llegaba de la revolución de mayo del 68, donde los jóvenes habían salido a las calles de París y habían puesto a las fuerzas del orden contra las cuerdas simplemente para pedir que los adoquines de la gris ciudad se sustituyeran por arena de playa. Los arrancaban de las calles buscando tal paraíso. Donde se pedía un destino diferente de aquél al que se veían abocados, donde se demandaban nuevas metas, las que cada cual quisiera alcanzar. Fue simplemente una revolución para dejarse oír. Algo parecido al movimiento hippy, en el que no había directrices ni disciplinas, donde se disfrutaba de la libertad en estado puro. Como todas las utopías, ambos hechos tuvieron los días contados, pero si no hubieran existido quizás hoy seríamos mucho peores de lo que somos. Por eso creo que “Juan Salvador Gaviota” fue una obra cumbre de la época, porque alentaba a buscar otros caminos, otros destinos, otra suerte. A ir más allá, a mirar más allá, a sentir más allá.

En fin, ésta es mi recomendación para esta semana. Un libro para soñar, para dejarse llevar, para emprender el vuelo bien alto, haciendo acrobacias y olvidándonos de pescar para comer, que no sólo de pan se alimenta el hombre, que hay mucho mundo alrededor, cosas que fluyen en el aire, esperando que les prestemos atención para venirse con nosotros y hacernos disfrutar.

Disculpen las alusiones personales, pero una es así.

Nos vemos.


7 Responses to “Juan Salvador Gaviota, ó cómo soñar estando despierto”

  1. oskr Says:

    Un libro del que había oído hablar ya, y también con elogios. Igual un día de estos me animo a leerlo. Enhorabuena por otro gran artículo. Nos vemos, feliz año nuevo ;-D

  2. felisuco Says:

    Decía ghandi que cualquier cosa que hagas va a resultar inutil, pero… que es muy importante que la hagas… como bien dices los movimientos estudiantiles no cambiaron nada pero algo cambiaron… un abrazo, suco.

  3. Nati Says:

    Vaya, sabes hace un rato estaba quejandome por la falta de empleo, estuve trabajando todo un año para despues salirme sin saber que hacer, me deprimi bastante y aun lo sigo, y tu me acabas de recordar a Juan Slavador Gaviota, No puedo creer que me entristezca el no tener “de 9 a 6″ aun no se cuale son la otras cosas pero espero encontrarlas,

  4. MARBELIS Says:

    El que quiera saber muchas cosas de JUAN SALVADOR GAVIOTA.. yo se las doy.. Agreguen mi msn: LA_NENE4567@HOTMAIL.COM… CHAUUUUUUUUuuuuuuuuuuuuuu. Cuidense todos..

  5. Mara Says:

    Has sembrado la incógnita en mí. Cuáles son esas cosas sobre Juan Salvador Gaviota??? No podría haber un adelanto???
    Yo simplemente tengo el libro y la película, y me doy por satisfecha.
    Cuídate tú también

  6. sofia Says:

    por que opinan si no la ahn leido
    ya la lei y es super es real es lko todos llevamos dentro y lo que debemos de vencer , vencer ese miedo a volar

  7. Mara Says:

    Opinan porque de eso se trata opinar, de dar una opinión sobre algo, que no le hace daño a nadie porque no se mete con nadie.
    Podemos resumir “Juan Salvador Gaviota” como una novela que nos alienta a superar el miedo a volar. Y también podemos contar que es la historia de una gaviota que se llama Juan Salvador, y se acabó.
    Realmente hay muchas más cosas dentro de ese libro, y no estoy tan segura que sea lo que todos llevamos dentro, porque puedo asegurarte que conozco a muchas personas que no lo tienen, ó si lo tienen, prefieren mantenerlo escondido porque así viven más tranquilos.
    Yo el libro lo interpreto como una lección de ir más allá, de romper fronteras, de seguirse a uno mismo, de buscar el propio camino. Y cuando se vence el miedo a volar, suele hacerse más arduo el camino.
    De todos modos, reconforta encontrar entre sueños un libro así, pero simplemente es un libro.

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